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EL CULO, TAMAÑO Y FORMA CAPITULO I
Herencia y hábitos se encargan de la formación del culo como del resto de nosotros. Desde el momento de la concepción comienzan a desarrollarse los tejidos según la información contenida en los genes aportados por los progenitores que, determinan ya desde el inicio; la forma de los coxales, el sacro, la columna vertebral lumbar, el tamaño y ángulo de la cabeza del fémur, la masa muscular, el tejido adiposo y cutáneo etc. Estos factores, más algunos externos, son los que darán al culo su forma definitiva. Definitiva relativamente. Porque el culo esta en constante cambio, desde el comienzo de su desarrollo hasta el crepúsculo de sus días.
Durante la infancia y hasta la pubertad, apenas hay diferencias significativas entre las cuatro familias. Es a partir de entonces cuando comienzan a desarrollarse los aspectos que darán forma a cada tipo. Los KAMPESTRES desarrollaran generalmente un sacro más ancho que el resto de familias y un coxal con las crestas ilíacas más distales. En los PERAS, aumentara la distancia entre los trocánteres del fémur. En los MELONES, un sacro más ancho y una mayor separación entre los ísquiones, darán su forma característica. Los RÍGIDOS, por lo general dispondrán de una menor distancia entre los ísquiones. La cabeza y el cuello del fémur, también juegan un papel importante. Dependiendo de su ángulo de inserción al acetábulo del coxal, dará la correspondiente posición al fémur. y con ello a la pierna, la forma de caminar y por consiguiente al mayor o menor desarrollo de los diferentes músculos glúteos. Una lordosis lumbar, dependiendo de su grado, actuara de forma particular sobre los músculos glúteos, desarrollando unos y ejercitando muy poco otros, por lo que afecta también en gran medida a la configuración de las nalgas que, hará que el culo se desplace hacia atrás aumentando considerablemente el relieve.
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