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ARTÍCULOS SOBRE EL CULO |
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En todo buen ejemplar destaca la simetría, el equilibrio en sus formas, las curvas, la globosidad, la clara definición de cada una de sus áreas, de sus zonas (caderas, nalgas, pliegues, muslos…) pero unidas en un todo. Uniforme, terso, saludable, guardando la proporción con la cintura y los muslos.
El triangulo perfecto, equilátero, tridimensional, la pirámide, el sagrado templo. Y el círculo... perfecto, primigenio, duplicado y circunscrito. De nuevo la geometría se une a la anatomía para crear la belleza, la proporción, en equilibrio con la divina devoción al culto de nuestros arcaicos instintos animales tan humanos como el hambre.
El culo atrae con su presencia. Aun cuando se insinúa, afloran los deseos, la posesión compulsiva, un canto de sirena, un vació in saturable arraigado en nuestro interior, que ansía lo visible y que anhela lo oculto.
El culo esta para exhibirlo, mostrarlo, lucirlo con gracia y grácil. Es un alarde de género, exaltando el dimorfismo, una tarjeta de visita, un escaparate de lo nuestro, una provocación de poderío. Y cuando pasa a nuestra vera, lo hace marcando el ritmo, orgulloso, seguro, diciendo: mira, mírame! Porque el culo se exhibe y exige la mirada -aunque la recrimine- por eso disimula y se contonea.
Cuando miras un culo, este siempre se va, se aleja, caminando bamboleante… aunque diga en silencio, ven, sígueme. Y tú lo sigues, lo observas. Consciente o inconscientemente las miradas se escapan y el culo las atrapa.
Tiene ese magnetismo, esa intrínseca atracción que lo hace ineludible. Al igual que la comida activa nuestras glándulas salivares, la visión de las nalgas activa instintos remotos alojados en el ser desde el principio de los tiempos.
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Es innegable la similitud entre los pechos y los glúteos, y cabria preguntarse el porqué. De entre todos los primates la mujer es la única hembra que a partir de la pubertad desarrolla sus pechos y los mantiene, así abultados, toda la vida, a diferencia del resto de mamíferos que desarrollan plenamente sus mamas únicamente durante el periodo de lactancia. ¿A que se debe esto? ¿Es un hecho casual? No podemos otorgar al azar un hecho tan relevante.
Según estudios realizados, la anatomía del pecho no parece estar diseñada exclusivamente para la alimentación de la prole. El pezón es demasiado corto, el pecho más hemisférico y terso de lo necesario y el tamaño del mismo parece influir poco en la cantidad y la calidad de la leche materna. Por otra parte, parece estar plenamente capacitado como órgano sexual. El pecho y en especial el pezón están por unidos por nervios sensitivos con los centros de placer. En la excitación sexual se aprecia la erección del pezón y un aumento del tamaño del pecho. Hay mujeres que pueden llegar al orgasmo con la simple estimulación manual del pezón. Parece evidente por lo tanto, que la función del característico pecho de la mujer no recae exclusivamente en su labor nutricional. El zoólogo Desmond Morris en su libro el mono desnudo, atribuye la voluptuosidad del pecho femenino, a un acto de auto imitación centrada en producir estímulos sexuales en el macho para un acercamiento frontal.
Volviendo atrás unos cuantos millones de años e imaginando al cuadrúmano antecesor del hombre. Este, pudo haber desarrollado un impulso sexual ante la visión de los hemisféricos y carnosos glúteos de la hembra. Al adquirir la posición erguida y hacer uso de unos contactos más frontales, la hembra debió de trasladar esa parte estimulante para el macho, a la parte delantera. Mostrando así, claramente su sexualidad y evitando agresiones por parte de los machos. Aunque en ocasiones esta misma sexualidad jugara en su contra protagonizando agresiones sexuales.
(Estudiando a los primates inferiores, no estamos estudiando al hombre, pero hallamos comportamientos que sin duda nos hacen arrojar una mirada de soslayo a nuestro entorno, al mono en la cúspide de la evolución. La hembra necesita mostrar su sexualidad -Y el macho- Con ello evita agresiones por parte de los machos, que normalmente pelean entre sí. Bien sea por la comida, por jerarquía o por las hembras. Con su sexualidad a flor de piel, la hembra se gana los favores de los machos que esperan una recompensa sexual. La característica atracción de los sexos suscita la atención del macho interés por ella protegiéndola del resto de machos que pueden extremadamente violentos. El inconveniente de esta constante muestra de sexualidad; es que aumenta la rivalidad entre ellas. La atracción creada en el macho a veces no es controlada y es causa de agresiones por parte de machos inferiores o sin control sobre sí mismos ante las muestras sexuales. Con lo que algo que en principio procuraba eludir los ataques violentos, los produce, canalizándolos en el aspecto sexual. El placer, el deseo, lo estimulante de la copula, no recae exclusivamente en el mero hecho fisiológico de la eyaculación. El macho, al montar a la hembra, la esta dominando, esta haciendo valer su poder sobre ella y el resto de machos, esta perpetuando sus genes. No es extraño entre chimpancés, que un macho para, evitar el ataque de un macho dominante, adopte la postura de copular de una hembra. Y éste colocándose detrás haga amago de copular con él. Humillado, pero evita una agresión de la podría salir peor parado)
Casos similares de auto imitación se dan en el caso del mandril y el babuino gelada, que utilizan los mismos llamativos colores en los genitales y el hocico, en el caso del mandril y en el pecho en el caso del babuino. Aun hoy en día, no podemos negar la atracción que suscita el culo femenino en el hombre. A decir verdad después de 30.000 años de evolución seguimos siendo los mismos primates que se excitan con la visión posterior de una mona. Y si la susodicha traslado a su pecho sus carnosos glúteos, con ellos viajaron los globos oculares de su amigo mono. Excitantes, maternales, diminutos o inmensos, todos cumplen su función original; atraer la atención del macho.
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Entre todos los tipos de culos, ¿porque hacer cuatro familias y como clasificarlas? Evidentemente aquí no cabe hablar de carácter o de hábitos ha de ser una clasificación morfológica, pero omitiendo tamaños o pesos pues en todas las familias podemos encontrarnos con ejemplares de diversos tamaños y con los más diversos volúmenes.
Comencemos estudiando un surtido grupo de ejemplares; en principio todos tienen cintura y dos carnosidades circulares de las que descienden los muslos. Hasta aquí todo sencillo. Hay grandes, pequeños, gordos, flacos, planos, abultados... pero aquí no hallamos motivo suficiente de diferenciación taxativa.
Analicemos pues su estructura ósea y veremos dos tendencias principales; los de cintura estrecha y cadera ancha y los de igual o mayor cintura que cadera. Simplificándolo se verían algo así como un triángulo y un cuadrado respectivamente. Llamaremos PERAS al primer grupo, por cuestiones toponímicas pues recuerdan a esta fruta. Centrándonos en este grupo y estudiando la línea correspondiente a los puntos situados en el extremo de la cresta ilíaca y el borde exterior del trocánter mayor, observaremos líneas casi verticales y otras de inclinación extrema. ¿Seguimos? Inicialmente podría parecer una única familia pero fijándonos en los glúteos, hallaremos dos tipos de disposiciones glúteas (en realidad hallaremos muchas mas, pero estas son comunes en los dos tipos anteriores, por lo tanto las consideraremos como variedades de cada grupo) en unos los glúteos son circulares y están relativamente próximos. En los otros en cambio, los glúteos son más ovalados y están dispuestos hacia los extremos. Son como dos MELONES por lo que llamaremos así a esta otra familia.
Anteriormente, en lo referente a la estructura ósea teníamos otro grupo, los de igual anchura de cintura y cadera, los" cuadrados" que llamaremos KAMPESTRES. Estudiando otro surtido de estos ejemplares y observando directamente los glúteos, hallaremos unos que rápidamente nos llamaran la atención por su característica forma de triángulo con el vértice hacia abajo. Estos son anchos en su parte alta y descienden estrechándose para terminar muy juntos y en pico. A este último grupo los llamaremos RÍGIDOS.
E aquí las cuatro familias: PERAS, MELONES, KAMPESTRES y RÍGIDOS.
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En el continuo rodar de las preferencias de la moda, la gordura, parece adquirir su máximo auge, cuando la escasez de alimentos y medios económicos se hacen más evidentes. A la inversa, cuando se adquiere una bonanza económica y la sociedad dispone de todo tipo de medios a su alcance, se impone la delgadez como canon de belleza, pues entonces no es sinónimo de hambre o falta de medios. Y es que, aunque resulte una estupidez, no resulta “moderno” estar gorda cuando hay abundancia o estar flaca cuando todo escasea.
En definitiva la moda consiste en lo contrario a lo que es la mayoría. Algo similar ocurría con el bronceado de la piel, que resultaba ordinario cuando este era consecuencia del trabajo en el campo, mientras las señoritas pálidas y estiradas se paseaban con sombrilla. Mas adelante con la masificación de las vacaciones, el veraneo, se impone el moreno de la piel. Pues muestra el aumento del poder adquisitivo. Ya no es algo relacionado con los labradores, los aldeanos, sino que ahora, son los nuevos veraneantes que se tuestan al sol.
A pesar de todo, una cosa es la moda que nos imponen o achacan a cada época y otra muy distinta es la realidad de lo apetecible en esas épocas. ¿Realmente enloquecían los hombres del renacimiento por esas voluminosas mujeres esteatopígicas, de impresionantes nalgas y diminutos pechos? O ¿realmente los hombres de los años 60 soñaban con esas mujeres palo, casi anoréxicas, sin curvas y longilíneas para veinte años mas tarde, babear, ante sinuosas mujeres de hiper glándulas mamarias?
Creo yo, en mi modesta opinión, que no. Que cada cual tiene sus propios gustos, amen de que se vean influenciados en mayor o menor grado por la moda o las tendencias de cada época. Y si bien nos callamos, disimulamos o creemos que en realidad así pensamos, cada cual tiene sus gustos y eso es algo innato en las personas, ajeno a la época en que vivamos, grupo social en el que nos movamos o continente en el que hayamos nacido.
Una cosa es el canon de belleza aceptado socialmente y otra muy distinta el individual. Tanto lo que decimos como lo que pensamos, no lo que creemos pensar, sino que lo que realmente sentimos, difiere de lo actualmente correcto o socialmente aceptado.
Hace quince años, se llevaban pantalones estrechos, de pitillo. Ahora en cambio se llevan de pata de elefante. (Como hace 30 años) ¿Cambian los gustos de los jóvenes cada década? No, claro que no. Podemos tener un gusto claro y personal o lo que es más normal, tener un gusto social, que nos guste lo que gusta a la mayoría, a la gente de nuestra edad o a la gente de nuestro entorno. Porque una manera de formar un grupo, es diferenciarse de los demás. (…) Es algo que el hombre lleva dentro desde el principio de los tiempos, cuando formaba tribus y clanes. Es igual lo que nos vendan, lo importante es como, cuando y a que sector vaya dirigido.
La moda, como concepto, no cambia, pero la moda en sí si cambia y la gente no. La moda necesita cambiar, tiene que cambiar, sino seria tradición y tradición y moda son términos antagónicos (o desfasados). En realidad, la tradición es una moda anclada en una época pasada. La moda no es evolutiva, es cambiante por necesidad. Los hijos necesitan desprenderse de sus padres, arrancar ese vinculo que mantienen hasta la adolescencia, saberse distintos a sus padres, crear su propio estilo personal (?) Algo nuevo y moderno, lo ultimo, lo nunca visto, aunque todo se repita en este mundo. El espíritu de contrariedad, la novedad, el sentirse único, original. Es algo repetitivo, cíclico, tan viejo como la humanidad y se lleva repitiendo desde los albores de la historia.
Anónimo asirio 2800 aJC En estos últimos tiempos nuestra tierra esta degenerando. Hay señales de que el mundo esta llegando a su fin. El cohecho y la corrupción son comunes.
Anónimo caldeo 2000 aJC: Nuestra juventud es decadente e indisciplinada, los Hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos esta ya próximo.
Sócrates 470-400 aJC: Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad Responden a sus padres, cruzan las piernas en la mesa y tiranizan a sus maestros.
Platón 427-347 a JC: ¿Qué esta ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres, desdeñan la ley, se revelan en las calles inflamados de ideas descabelladas, su moral esta decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?
¿Y tu padre, no piensa igual?
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Desde las primeras imágenes de las cavernas, con esas voluptuosas figurillas de diosas de la fertilidad, nuestras queridas nalgas han sufrido una constante variación del volumen cárnico al antojo de las despóticas modas. Hagamos pues un rápido repaso a través del tiempo. Podría ser que en la prehistoria imperase la belleza funcional, a su modo de entender, siendo el prototipo de mujer, aquella con unos enormes pechos, unas carnosas nalgas y un exagerado volumen general; aparentemente mejor preparada para la maternidad y con un aspecto más saludable. Aunque sepamos hoy en día que el volumen del pecho no influye en la cantidad ni la calidad de la leche y que la gordura no es sinónimo de salud. En el antiguo Egipto por el contrario preponderaba la figura larga y estilizada, por lo que podemos observar en los papiros y murales que han llegado hasta nuestro tiempo. En la vieja Grecia preferían o buscaban la perfección, el equilibrio, las proporciones. Ni mucho ni poco, pero tirando a robusto. A lo largo de la edad media priman las redondeces, mujeres de vientres prominentes, rollizas y con una tendencia a la copiosidad carnosa a medida que transcurre el medievo. El siglo XIX da paso a un constante y cíclico cambio de prototipos acorde a su modernidad. Empezando el siglo con un expandido volumen se impone de nuevo la delgadez, para terminar con un considerable aumento de las tallas y el gusto por lo rechoncho. Llegan los años 20 y repetimos la carencia de volumen. Impera la mujer tubo, lisa, evitando las formas femeninas, sometiéndose a dietas obsesivas, es la moda garçon, de la mano de Coco Chane!. Pero llegan los años 50 y con ellos la voluptuosidad, abundante pecho, poderosas caderas y buenas nalgas. (Jane Mansfield, Sofía Loren…) Lo que antes se disimulaba ahora se prodiga. Pero para no variar, llegó la contra partida y en los años 60-70 volvemos a empezar a perder el apetito por lo carnoso y a rozar la anorexia. Es en los 90 cuando empieza una nueva tendencia sin precedentes. Si bien se recuperan las curvas femeninas, se conserva el cuerpo estilizado de piernas largas, pero ahora con una nueva tendencia de pechos voluminosos y explosivos. Las patas flacas y las tetas gordas.
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Recomendados para moldear ligeramente la silueta, reafirman algunos tejidos y disminuyen el volumen de otros, pero sin esperar milagros. Mientras en algunos ejemplares sus efectos puedan ser satisfactorios, en otros, no compensara el esfuerzo con los resultados, o no se apreciaran en toda su magnitud. Es evidente, aunque en ocasiones no parezca estar tan claro que, con mucho ejercicio, dietas radicales y demás, no se pasa de ser una mujer normal, (y entendemos por mujer normal a la inmensa mayoría) a ser una top model de rostro angelical, piernas de cine y medidas de ensueño. Eso solo pasa en los anuncios publicitarios (ni siquiera en los sueños) De todas formas, a todos beneficia un poco de ejercicio. Y aunque los resultados fueran solo psicológicos, tal vez merezca el esfuerzo Con los ejercicios, aumentamos y disminuimos el volumen de distintos tejidos. Pero realmente ¿nos interesa reducir aquí y aumentar allá? ¿O todo lo contrario? Es importantísimo tener en cuenta nuestra configuración glútea, saber que parte en concreto queremos moldear y no dejarnos llevar por la euforia del ejercicio, pensando que la tendencia natural es un culo perfecto.
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Posiblemente, el culo sea la figura anatómica que más sentimientos dispares produce. Por una parte, productora de un gran estimulo sexual y por otra, considerada como parte poco noble, ordinaria, con funciones explícitamente fisiológicas. ..
Desde la más tierna infancia el culo ya comienza a formar parte del grupo de gestos obscenos e irrisorios de los que los niños hacen alarde. El culo se ve como algo ridículo, algo que solo sirve para defecar y expeler ruidosas ventosidades , las cuales, además de tener un sonido poco comercial desprenden un olor un tanto desagradable.
El culo, además de su sensual erotismo, conlleva su parte de sexo duro y explícito. El sexo anal, en toda la extensión de su contexto (homosexual o heterosexual) ofrece un amplio abanico de variedades acordes a la demanda. Perseguido en algunas épocas y exquisitamente. refinado en otras, su práctica se remonta a la existencia del hombre.
Considerado antinatural por su función no reproductora. (tengamos en cuenta que biológicamente hablando, tan anormal es un cura como un maricón) Productor de placer tanto en mujeres como en hombres; Especialmente en estos por varias razones. Muchos hombres tienen verdadera pasión por penetrar analmente a su pareja, y por otra parte, la próstata, gran productora de placer en el hombre, es accesible únicamente por el ano, de hecho produce mas placer en el hombre que en la mujer. Por lo tanto para los hombres es doblemente satisfactorio, tanto cuando dan como cuando reciben. (Mal que les pese a muchos machitos)
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En la interacción genes ambiente, la evolución y variabilidad de un ejemplar, esta sujeta a los márgenes acotados por los genes, aflorando únicamente los caracteres latentes determinados por la herencia. Es decir, el ambiente influye notablemente en la evolución o desarrollo de un ejemplar. Pero únicamente lo hace dentro de lo permitido por su potencial genético. Por lo tanto, un kampestre, con una buena dieta y unos ejercicios adecuados; mejorará relieve, endurecerá glúteos y posiblemente reducirá alforjas. Pero nunca se convertirá en un pera o en un melón. Como pequeño apunte y sin ánimos de generalizar, quiero hacer mención de varios casos que conozco de madres e hijas, criadas por supuesto, en distintas épocas, con diferentes ambientes, alimentación y costumbres, ostentando dos espléndidos culos, idénticos, salvo ligeras variaciones achacables a la edad.
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Herencia y hábitos se encargan de la formación del culo como del resto de nosotros. Desde el momento de la concepción comienzan a desarrollarse los tejidos según la información contenida en los genes aportados por los progenitores que, determinan ya desde el inicio; la forma de los coxales, el sacro, la columna vertebral lumbar, el tamaño y ángulo de la cabeza del fémur, la masa muscular, el tejido adiposo y cutáneo etc. Estos factores, más algunos externos, son los que darán al culo su forma definitiva. Definitiva relativamente. Porque el culo esta en constante cambio, desde el comienzo de su desarrollo hasta el crepúsculo de sus días.
Durante la infancia y hasta la pubertad, apenas hay diferencias significativas entre las cuatro familias. Es a partir de entonces cuando comienzan a desarrollarse los aspectos que darán forma a cada tipo. Los KAMPESTRES desarrollaran generalmente un sacro más ancho que el resto de familias y un coxal con las crestas ilíacas más distales. En los PERAS, aumentara la distancia entre los trocánteres del fémur. En los MELONES, un sacro más ancho y una mayor separación entre los ísquiones, darán su forma característica. Los RÍGIDOS, por lo general dispondrán de una menor distancia entre los ísquiones. La cabeza y el cuello del fémur, también juegan un papel importante. Dependiendo de su ángulo de inserción al acetábulo del coxal, dará la correspondiente posición al fémur. y con ello a la pierna, la forma de caminar y por consiguiente al mayor o menor desarrollo de los diferentes músculos glúteos. Una lordosis lumbar, dependiendo de su grado, actuara de forma particular sobre los músculos glúteos, desarrollando unos y ejercitando muy poco otros, por lo que afecta también en gran medida a la configuración de las nalgas que, hará que el culo se desplace hacia atrás aumentando considerablemente el relieve.
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En un tratado sobre los culos, como la presente obra, no podíamos obviar una breve pero obligada referencia a su habitual envoltorio; La ropa. Y tengámoslo muy presente, tan importante como el culo mismo, es la elección de la ropa más adecuada para cada tipo y lograr así el mayor beneficio visual del conjunto.
A modo de ejemplo, diremos que un KAMPESTRE ancho y de poco relieve puede resultar matador dentro de unos vaqueros ajustados que lo convierten en un frontón. En cambio, unos pantalones de materiales más sutiles, ligeros, con pinzas, le darían un aire más voluminoso, sin sensación de amplitud o de exceso. Por el contrario un PERA CLASIK sufriría a la inversa; Mientras que con unos ajustados marcaría sus formas, luciría tipo y mostraría la belleza armónica de sus curvas, con unos flojos o muy amplios ocultaría ese encanto y mostraría únicamente la carencia o escasez de volumen general. Los RÍGIDOS, que carecen de glúteos bien definidos, deben tener en cuenta la silueta y el relieve, pues un rígido con un bonito contorno y abundante relieve, luce mucho mas con una falda ajustada, que con unos pantalones que obvian la falta de globosidad en los glúteos.
En los MELONES podemos encontrarnos de todo. Pero siguiendo la tónica general, se deberían evitar pantalones ajustados en ejemplares anchos y de poco relieve o un exceso de kulier. Tengamos en cuenta que esta argumentación no sirve más que de mero apunte orientativo pues cada ejemplar tiene sus peculiaridades, que habría que estudiar independientemente.
Pero siempre, lo más importante, es la satisfacción personal. No hay nada tan grato como sentirse a gusto con uno mismo. Sin someterse a la voluntad de tiránicas modas que pretenden cortarnos a todos por el mismo patrón. Y si seguimos la moda, hagámoslo con personalidad, con gusto propio, utilizando la que nos favorece, pero sin autoexcluirnos por no encajar en el canon de belleza actual. Pues tan encantador puede resultar un masivo ejemplar, como uno prieto y escueto, que el culo es para sentarse y para cagar, y al que no le guste, que no mire.
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EL CULO, DISEÑO Y FUNCIONALIDAD
En lo referente a su diseño, nada podemos objetar, es sencillamente ideal. Podemos hablar de los paisajes, de las flores, de los caballos o las aves, pero pocos diseños de la naturaleza habrá que tengan tantos adeptos como el culo, el trasero, las nalgas o como queramos llamar a ese par de hemisferios carnosos, que todos llevamos a nuestra espalda, unos con mas gracia que otros.
Creado para atraer o atractivo después de su creación, el culo cumple perfectamente su misión. Atraer la atención del macho. De las cosas que nos hacen volver la mirada, una de ellas, es el culo. ¿Quién puede permanecer impasible ante el hipnotizador, egocéntrico y atrayente movimiento bamboleaste de unas carnosas nalgas? O un prieto culito musculoso, por que el culo, es un punto de mira unisex, centro de miradas tanto masculinas como femeninas.
El zoólogo Desmond Morris, hace su interpretación del interés del hombre por los culos, pero este razonamiento no determina el interés femenino por los culos -aparentemente muy acusado- Puede ser que la herencia de esta fijación no vaya determinada por el sexo al 100% y se haya ido formando una atracción similar en las mujeres o incluso como dice la psicóloga Olga Bertomeu, que las mujeres vean en esos culos musculosos la potencial fuerza para imprimir en los movimientos pélvicos durante la cópula. Sea lo que sea, el culo es y seguirá siendo un punto de vista común entre hombres y mujeres, alabando en silencio la increíble atracción visual del culo.
Si en lo referente a su diseño todo son alabanzas, funcionalmente esta perfectamente equipado con todo lujo de detalles. Nos permite caminar erguidos y correr -una de las consecuencias de la bipedestación es el característico glúteo humano, desarrollado como en ninguna otra especie de primate - sus carnosidades nos proporcionan un comodísimo asiento además de definir un destacado símbolo de dimorfismo sexual.
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Primero habría que saber qué es el enamoramiento. Según algunos autores el enamoramiento o emparejamiento nace en los homínidos, al abandonar los antiguos primates (predecesores de los primeros homínidos) la seguridad de los árboles con su copioso surtido alimenticio al alcance de la mano y aventurarse en campo abierto. Este cambio, acarreo consigo un determinado número de cambios drásticos a los que habrían de adaptarse. El modo de alimentarse y la estructura jerárquica de sus grupos sociales hubo de alterarse totalmente. El antaño grupo regido por un macho dominante, tubo que destronar al tirano y esforzarse al máximo en la cooperación entre todos los individuos del clan. Si para la supervivencia del grupo, todos debían de participar en las actividades sociales, también habrían de tener todos las mismas recompensas. La cooperación entre los miembros del clan era inquebrantable. El líder dejaba de ser alguien omnipotente y todopoderoso para convertirse en uno más del grupo, encargado de organizar. y administrar el clan. La inseguridad producida por la falta de este jefe supremo se vería rápidamente suplida con la creación de dioses que los protegerían como no podía hacerlo este nuevo líder más mundano. El enamoramiento entonces creaba un vinculo entre la pareja que, daba al hombre la "seguridad de fidelidad" durante las largas partidas de caza y en la mujer garantizaba que el hombre volvería con provisiones para ella y sus hijos. (pudo ser algo así) Para cubrir esta necesidad se crea una fijación, una dependencia hacia la otra persona, una atracción, cuya intensidad dependerá de muchos otros factores. Esta necesidad de emparejarnos, instintiva, biológicamente gravada en nuestros genes, tiene sus pros y sus contras. Uno de los típicos problemas sociales; los amores y desamores, se podrían solucionar con un enamoramiento duradero, permanente, para toda la vida. Si la naturaleza no lo ha hecho, a sido por algo. Un enamoramiento fijo, permanente, de por vida, es inviab1e. Imaginemos el drama... por lo tanto es necesario el enamorarse y el desenamorarse. La pareja de nuestra vida, no sabemos cuando la encontraremos, cuantos amores y desamores padeceremos, aunque cada nuevo amor parezca el verdadero amor eterno. Y así a de ser. Cuando nos referimos a la naturaleza, no lo hacemos como un ente, sino a lo que llevamos dentro, que es lo que heredamos, lo que se transmite. Los que se reproducen transmiten sus genes y las cualidades que los caracterizan, por lo que si se han reproducido y han sobrevivido sus retoños, suponemos que sus comportamientos son viables. Las numerosas formas que tiene el enamoramiento de formar ese vínculo, de crearlo, lleva en muchas ocasiones a formar unas extrañas asociaciones o atracciones, conocidas como fetichismo. Por lo tanto entorno al culo hallamos también una atracción que en algunos casos llega a convertirse en una verdadera obsesión. El culo se convierte en un fetiche, en un objeto de culto, una obsesión.
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