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LA ROPA
En un tratado sobre los culos, como la presente obra, no podíamos obviar una breve pero obligada referencia a su habitual envoltorio; La ropa. Y tengámoslo muy presente, tan importante como el culo mismo, es la elección de la ropa más adecuada para cada tipo y lograr así el mayor beneficio visual del conjunto.
A modo de ejemplo, diremos que un KAMPESTRE ancho y de poco relieve puede resultar matador dentro de unos vaqueros ajustados que lo convierten en un frontón. En cambio, unos pantalones de materiales más sutiles, ligeros, con pinzas, le darían un aire más voluminoso, sin sensación de amplitud o de exceso. Por el contrario un PERA CLASIK sufriría a la inversa; Mientras que con unos ajustados marcaría sus formas, luciría tipo y mostraría la belleza armónica de sus curvas, con unos flojos o muy amplios ocultaría ese encanto y mostraría únicamente la carencia o escasez de volumen general. Los RÍGIDOS, que carecen de glúteos bien definidos, deben tener en cuenta la silueta y el relieve, pues un rígido con un bonito contorno y abundante relieve, luce mucho mas con una falda ajustada, que con unos pantalones que obvian la falta de globosidad en los glúteos.
En los MELONES podemos encontrarnos de todo. Pero siguiendo la tónica general, se deberían evitar pantalones ajustados en ejemplares anchos y de poco relieve o un exceso de kulier. Tengamos en cuenta que esta argumentación no sirve más que de mero apunte orientativo pues cada ejemplar tiene sus peculiaridades, que habría que estudiar independientemente.
Pero siempre, lo más importante, es la satisfacción personal. No hay nada tan grato como sentirse a gusto con uno mismo. Sin someterse a la voluntad de tiránicas modas que pretenden cortarnos a todos por el mismo patrón. Y si seguimos la moda, hagámoslo con personalidad, con gusto propio, utilizando la que nos favorece, pero sin autoexcluirnos por no encajar en el canon de belleza actual. Pues tan encantador puede resultar un masivo ejemplar, como uno prieto y escueto, que el culo es para sentarse y para cagar, y al que no le guste, que no mire.
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