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EL CULO EN LA HISTORIA
Desde las primeras imágenes de las cavernas, con esas voluptuosas figurillas de diosas de la fertilidad, nuestras queridas nalgas han sufrido una constante variación del volumen cárnico al antojo de las despóticas modas. Hagamos pues un rápido repaso a través del tiempo. Podría ser que en la prehistoria imperase la belleza funcional, a su modo de entender, siendo el prototipo de mujer, aquella con unos enormes pechos, unas carnosas nalgas y un exagerado volumen general; aparentemente mejor preparada para la maternidad y con un aspecto más saludable. Aunque sepamos hoy en día que el volumen del pecho no influye en la cantidad ni la calidad de la leche y que la gordura no es sinónimo de salud. En el antiguo Egipto por el contrario preponderaba la figura larga y estilizada, por lo que podemos observar en los papiros y murales que han llegado hasta nuestro tiempo. En la vieja Grecia preferían o buscaban la perfección, el equilibrio, las proporciones. Ni mucho ni poco, pero tirando a robusto. A lo largo de la edad media priman las redondeces, mujeres de vientres prominentes, rollizas y con una tendencia a la copiosidad carnosa a medida que transcurre el medievo. El siglo XIX da paso a un constante y cíclico cambio de prototipos acorde a su modernidad. Empezando el siglo con un expandido volumen se impone de nuevo la delgadez, para terminar con un considerable aumento de las tallas y el gusto por lo rechoncho. Llegan los años 20 y repetimos la carencia de volumen. Impera la mujer tubo, lisa, evitando las formas femeninas, sometiéndose a dietas obsesivas, es la moda garçon, de la mano de Coco Chane!. Pero llegan los años 50 y con ellos la voluptuosidad, abundante pecho, poderosas caderas y buenas nalgas. (Jane Mansfield, Sofía Loren…) Lo que antes se disimulaba ahora se prodiga. Pero para no variar, llegó la contra partida y en los años 60-70 volvemos a empezar a perder el apetito por lo carnoso y a rozar la anorexia. Es en los 90 cuando empieza una nueva tendencia sin precedentes. Si bien se recuperan las curvas femeninas, se conserva el cuerpo estilizado de piernas largas, pero ahora con una nueva tendencia de pechos voluminosos y explosivos. Las patas flacas y las tetas gordas.
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