| |
|
Yo aposté por ti cuando ya nadie lo hacia.
Yo te saqué de aquella parcela y te abrí la puerta de mi casa. Yo, al que
siempre habías despreciado o, peor aun, ignorado. Pero ahora es distinto,
ha pasado el tiempo y solo me tienes a mí.
Me alegro, y sabes que te perdono, que no soy rencoroso, que no me importa
tu pasado, con cuántos te hayas acostado, sino nuestro presente. Y no digo
futuro, por que sé, que no estarás mucho tiempo conmigo, lo sé, pero no me
importa, voy a aprovechar hasta el último segundo.
Quiero hacer mi sueño realidad. Déjame bañarte, perfumarte, disfrutar de
cada instante hasta que huyas de mí para nunca más volver a verte.
Entrégate a mi, si, que entre lágrimas te tomo, dulcemente te penetro y
cada centímetro de tu piel exploro. Entrégate, que no son lágrimas de
tristeza sino de emoción intensa.
Siempre me gustó tu belleza, desde que te vi me cautivaste, por eso empecé
a escribirte. No entendías mis poemas, mis cartas..... no eran amenazas, te
advertía, no sabias que eras mía. Y cuando oí que te casabas… ya no pude
contenerme.
Esta tarde he llorado amargamente en tu sepelio, casi me arrepiento, casi
me vengo abajo cuando todos te lloraban maldiciendo al asesino. Pero ahora
que te tengo… me alegro por los dos.
|
|
|